Dicen que La Plata es un pañuelo. Y no dicen, es. Los platenses se encuentran y desencuentran entre los diagonales y distintos barrios dentro y fuera del casco urbano. Te podés llevar sorpresas o alegrías, hasta desilusiones.
Ayer lunes por la tarde, cerca de las 16, el exfiscal Marcelo Romero caminaba por el centro platense, más precisamente por el diagonal 74 detrás de Plaza Moreno, cuando "una pareja con un bebé" se acercaron con él.
Romero, ya alejado de la función judicial desde febrero tras sus inicios en 1998, estaba vestido con ropa adecuada para esta temperatura y no tanta formalidad tradicional motivo de su carrera. Y al ser una personalidad reconocida, es costumbre que alguna estudiante, conocido o demás lo salude. En este caso, fue más allá.
“¿Usted es Romero, no?", le preguntó un joven al exfiscal y profesor. "Sí", le respondía entre asombro y desconocimiento. "¿Se acuerda de mí?", siguió él. "No", sumaba a la charla. "Usted me metió preso", agregó el hombre. La charla podría pasar a ser tensa, problemática, pero eso era utópico. Sucedió lo contrario.
"¿Ah, sí? ¿Y cómo siguen tus cosas?", le consultó el fiscal, que caminaba durante la tarde. Y la respuesta de quien lo reconoció fue clave, sorprendiéndolo y motivándola a compartirla en sus redes sociales.
"¡Bien fiscal! Ya me rescaté. Usted cumplió con su deber, fiscal…". Esas palabras emocionaron a Romero: " Se me escapó una lágrima, claro". Y el exfiscal reveló lo que sintió, ante las consultas de diferentes usuarios, sin prejuicios: "Vi a un hombre joven, junto a su familia, sin resentimientos ni odio en su mirada. Me emocionó su gesto".
https://twitter.com/RomeroMarcelo63/status/1637920717286014977?t=jAvVmTMw0LbbHfFatLMgHA&s=08